Apuntes sobre la invasión de Gog
La invasion de Gog y Magog. Antes de la Tribulacion?
Cuando ocurrirá la invasion de Gog y Magog?
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Pastoreando con Ambos Ojos Abiertos – 1ª. Parte
(Diciembre del 2008 - Volumen 14, Número 13)
Por Gary E. Gilley
Publicado por Armando Valdez
¿Qué es lo que atrae a los hombres al pastorado? Raras veces es prestigio, poder o dinero (especialmente lo último). En la mayoría de los casos es amor. Amor por Cristo, amor por las personas y amor por la Palabra de Dios. El estudiante típico de escuela o seminario bíblico difícilmente no puede esperar salir del mundo académico y entrar al ministerio donde las almas hambrientas y sedientas esperan su exégesis de la Palabra y su pastoreo compasivo sobre sus vidas. Con gran entusiasmo y motivos puros (en la medida en que pueda discernir) se introduce a su primer pastorado con una visión de cambiar corazones, edificando una iglesia poderosa y que honre a Dios, y teniendo un impacto en el mundo por causa de Cristo. Él entra en el campo de la iglesia para ser usado por el Espíritu Santo para ayudar a formar al pueblo de Dios a la semejanza de Cristo – y así es lo que él debería hacer. Pero pocos se percatan de que pronto emprenderán grandes batallas con el mundo, la carne y el diablo – las batallas más intensas que todas lo que las hayan experimentado en el pasado.
Por supuesto esto no es enteramente cierto. Habiendo sido bien entrenado teológicamente, el nuevo pastor ha acuñado una comprensión excelente de los enemigos que se oponen al creyente y a la obra de Cristo. Lo que nuestro hombre usualmente no comprende a estas alturas en su ministerio es la forma en la cual estos enemigos realmente aparecerán. Él espera pelear contra el diablo; él no espera que el diablo se aparezca en forma de miembros de la iglesia bien respetados y vestidos. Él espera pelear contra el mundo justo afuera; él no espera que el mundo se infiltre a los corazones y las mentes de su congregación. Él espera librar una batalla en contra de la carne; él no espera ver tales manifestaciones crudas de la carne entre aquellos que claman el nombre de Cristo – o a veces dentro de su corazón y vida.
Las expectativas del pastor inexperto a menudo se desmoronan y mueren rápidamente, y pronto nuestro hombre está desilusionado con el ministerio, con la iglesia, con su vida y muchas veces con el Señor mismo. Muchos abandonan el pastorado y algunos deberían hacerlo, pues no están lo suficientemente capacitados y espiritualmente maduros como para continuar. Los otros avanzan lentamente a través de la obra por años, algunas veces hasta la jubilación, y no deberían. Mucho tiempo atrás sus corazones estaban derribados, su pasión y su amor por el ministerio desgastado. Pero, como uno pastor me contó en el primer año de mi ministerio “¿Qué más puedo hacer? No tengo otras habilidades de valor”. Con demasiada frecuencia el resultado de este atolladero es que las ovejas heridas y confundidas están siendo guiadas por pastores heridos y confundidos. Muchos de estos pastores desconcertados dejan sus espadas y se dirigen hacia tierra más segura. Otros, con cicatrices de batalla y rendidos, simplemente esperan sobrevivir, pero el deleite que los llevó al frente de la batalla del Señor desde hace mucho tiempo se ha disipado. Lo que permanece es, en el mejor de los casos, la persistencia y a menudo poco más que la necesidad de ganarse la vida.
Algo parece faltar en la preparación y las expectativas de los pastores, y este componente perdido les deja vulnerables para el fracaso. Puede ser tan simple como esto – en algún punto los pastores han perdido el memorando de que si han de tener ministerios fructíferos y productivos necesitarán pastorear con ambos ojos abiertos. Necesitarán enfocar un ojo en el Señor y la obra ante ellos, y el otro ojo explorando el horizonte hacia los enemigos.
Pienso que Nehemías hizo derribar esto mientras guiaba hacia de regreso a los exiliados reconstruyendo los muros de Jerusalén. Había una gran obra por hacer pero también un enemigo imponente y dispuesto. Era su deseo concentrarse en la obra – él quiso construir, no pelear – ¿no es esto lo que hacemos nosotros? Pero ignorar ingenuamente al enemigo era invitar un desastre. El pueblo tenía miedo. No eran guerreros; eran agricultores, pastores y carpinteros y ajenos al campo de batalla. Se habían enrolado para construir grandes muros y no a participar en luchas de poder. ¿Cómo edifica usted muros en tal ambiente? En la misma forma que usted construye iglesias - con ambos ojos abiertos.
Viendo el miedo traspasando los límites en su pueblo Nehemías rehúsa a darle lugar. “No temáis delante de ellos,” demandó él, “acordaos del Señor, grande y temible, y pelead” (Neh. 4:14). Allí está - un ojo puesto en el gran y temible Señor y el otro en el enemigo. Entonces la teología fue rápidamente resuelta en la metodología (siempre lo es). Mientras que la mitad de las personas construyeron, la otra mitad estaba en guardia (4:15-16). E incluso los que trabajaban lo hacían con un arma en una mano o, al menos, una espada ceñida a su lado (4:17-18). Lo que Nehemías entendió fue que no hay un edificio sin oposición, ninguna victoria para Dios sin una demostración de poder del diablo. Pero Nehemías no se distraería – o se desalentaría. Ni se echaría para atrás o se comprometería para mantener el orden público. Él conocía su misión – construir muros. Él conocía a su Dios – El es grande y temible – ciertamente no era Uno que se escabulle de jefes militares presumidos. Nehemías vio fijamente con un ojo a su Dios y en la tarea que su Dios le había dado, y él permaneció. Pero él nunca se permitió a sí mismo olvidarse por un momento de que el enemigo estaba todavía allí afuera, listo para salir a atacar, a destruir, dispuesto a detener la obra de Dios y apartar al pueblo de Dios que él amaba. Un ojo en Dios, un ojo en el enemigo. Así es como Nehemías pastoreó a su pueblo, y así es cómo debemos pastorear a nuestro pueblo.
En este punto me distanciaré con nuestra necesidad de mantener un ojo en Dios. Esta fijación en Dios es innegablemente crucial y fundamental. Sin eso ningún valor real se cumplirá alguna vez para el Señor, pero fijaré mi atención en el enemigo. Un buen número de hombres entran al ministerio emocionados acerca de Dios y entusiasmados acerca de la obra, pero pronto fueron quebrantados por el enemigo. Y eso es debido, al menos a parcialmente estoy convencido, porque no esperaron encontrar a un enemigo, al menos no uno serio. Cuando lo hacen, son desilusionados y completamente sin preparación para la batalla.
Saquemos algunos planes de batalla para dos enemigos que aparecerán regularmente en cada iglesia y en cada ministerio. Uno, la falsa enseñanza, amenaza con infiltrarse a la iglesia (trataremos con este enemigo en la segunda parte). El otro, el conflicto interpersonal, se origina desde dentro – los miembros de la iglesia en confrontación con su pastor y/o el liderazgo de la iglesia. El cómo son enfrentados estos enemigos definirán enormemente la clase y la calidad de los ministerios que serán desarrollados.
Recientemente hablé para una afiliación pastoral que era ardua en ocuparse de un problema. Algunos de sus pastores jóvenes luchaban con comprender el papel del pastor como líder. Temían ser llamados dictadores y se habían vuelto tímidos y pasivos. Como consecuencia, sus ministerios eran débiles, y a los hombres mismos les faltaba confianza. En otras palabras, habían sido intimidados al haber abandonado su papel como pastores. Por el miedo, la incertidumbre y la duda, habían elegido correr (o al menos rendirse) en vez de pelear. Quizá la mayoría de ellos hombres de buen corazón y humildes que solamente quisieron amablemente guiar a las ovejas. Pero mientras contemplaban la suave puesta del sol, los lobos muy probablemente preparaban un ataque. Y los lobos son despiadados. Toman a un pastor robusto, uno dispuesto a sacrificarse si fuera necesario, para hacer una batalla mano a mano con los lobos. Estoy poco convencido que la mayor parte de los pastores de hoy se preparan para tal combate.
Los libros y los artículos son una legión tratando con el tema de los pastores bajo ataque. A menudo estas narrativas son pequeñas más que historias sentimentales y alcanzables. La mayor parte de ellas atinan mal al hecho de que nosotros los pastores merecemos mucho de la crítica que viene a nuestro camino – y Dios, a propósito, sabía que esto sería el caso. Los pastores son pastores (por definición) pero ellos son también ovejas (por naturaleza). Somos pastores-ovejas u ovejas-pastores. De una u otra manera a nosotros nos ha sido dada una tarea imposible por el Pastor Principal. Nos hemos sentido llamados a guiar al deficiente pueblo de Dios cuando nosotros mismos somos plagados con defectos y manchas. El mejor de nosotros dice cosas equivocadas a veces; podemos ser insensibles, distraídos, también débiles o también fuertes, propensos a la frustración, y la lista sigue. Ofenderemos a las personas, agraviaremos a las personas, tropezaremos, y es mejor habituarnos. Una consolación es que nuestro Señor sabe qué clase de personas El ha colocado en el timón de Su iglesia. Ésta no es una excusa para el pecado, pero es reconocimiento que la perfección nunca será la marca de pastores humanos. Dios no está sorprendido por esto. Él tiene la intención de edificar iglesias locales a través del trabajo de personas imperfectas, y eso incluye a sus pastores. Nuestro Señor tiene ha diseñado las cosas así porque la interacción y aun las fallas del pueblo de Dios, cuando responden muy bíblicamente, producen madurez en el cuerpo.
Sea como fuere, cuando la teoría se convierte en realidad, cuando la crítica abunde, cuando el accionar esté a toda fuerza, cuando el grito de guerra haya sonado, ¿qué debe hacer un pastor? Demasiado vacilan en este punto crucial. En algún punto han sido inducidos a creer que el pastor debe ser una persona estupenda. Él debe ser dulce y amable. Él debe amar a las personas, no confrontarlas, y nunca contrariar a los miembros. Él debe ser permitir ser pisoteado y voluntariamente aceptar el abuso, no una fortaleza exigiendo conformidad bíblica. Después de todo, el pastor común quiere ser a todo el mundo agradable. Él quiere complacer a las personas.
Simplemente ¿de donde obtuvimos esta imagen de un pastor? Seguramente no de la Escritura. Pablo, quien nos dio la mayoría de lo que sabemos acerca de la iglesia y la vida pastoral, aunque siempre amoroso nunca se echó para atrás en pelear cuándo era necesario. Cuando los corintios cuestionaron su autoridad apostólica él cariñosamente pero firmemente les mandó llamar (vea segunda a los Corintios). Cuando Timoteo dejaba que algunos lo intimidaran, Pablo le dijo que no dejara que se salieran con la suya (1 Tim 4:12). A los pastores no les son dados los rebaños de modo que tengan una sociedad admirable sino para que los pudiesen guiar en los caminos de Dios. Es una lección dura pero vital – no podemos complacer a todo el mundo. No podemos ser lo que todo el mundo quiere que seamos. Hacer esto nuestra meta es abandonar nuestra misión la cual es complacer a Cristo (2 Cor. 5:9). Hasta que entendamos esto nunca seremos el pastor que Dios quiere que nosotros seamos. En tanto que sea más importante para nosotros ser agradable a las personas que ser aprobado por Dios, nuestro ministerio será innecesario.
Hace más de 20 años atrás leí un artículo por Steve Brown facultado “Developing a Christian Mean Streak” (Desarrollando un Carácter Duro Cristiano) [1] que tuvo un impacto profundo en mi vida. Justamente había experimentado el tiempo más difícil en mi ministerio, un tiempo de murmuración, calumnia y pecado puro de parte de algunos, lo cual condujo a una división y daño espiritual para muchos. Yo, junto con la mayor parte de nuestros líderes, tuvimos que tomar una postura fuerte en contra de este grupo divisivo. Esta acción no fue sólo algo correcto de hacer sino que finalmente resultó un bien para nuestra iglesia. Sin embargo, tenía dudas persistentes acerca de algunos de los pasos difíciles que habíamos tenido que tomar, y me sentía lleno de remordimiento acerca de cosas que yo sabía bíblicamente y racionalmente habían sido tratadas correctamente. La lectura del artículo de Brown reforzó lo que sabía que era verdad al hablar de la devastación en las iglesias causadas por un liderazgo débil. Todavía recuerdo que él desarrolló un acróstico que deletreaba WIMP [Acobardar] para describir su enfoque para pastorear. El mensaje de Brown en esencia era que los pastores necesitan atrevidamente llevar la delantera y no ser, bien, los débiles.
Con disculpas para el Sr. Brown, me gustaría probar de mi mano en un acróstico que creo grandemente auxiliará a los pastores al afrontar los desafíos y ataques inevitables que vendrán. Mi acróstico es DURO [MEAN en inglés] y, aunque al principio éste podría sonar exagerado, creo que la aplicación de los siguientes principios hará mucho para mejorar y proteger el ministerio pastoral.
La mayoría de los pastores conservadores pasan horas cada semana estudiando la Palabra para los sermones y diversos estudios bíblicos. Sinceramente creen que las Escrituras son inerrantes, infalibles y necesarias para la salvación y la vida piadosa. Pero en lo que se refiere a los problemas verdaderos de la vida y la solución de conflictos a menudo dejan las enseñanzas de la Escritura en la puerta. Creen en la inspiración de la Palabra pero no en su suficiencia. Creen en sus principios pero no en su autoridad. Creen en su utilidad pero no en su poder. Cuando un asunto surge entre miembros en el cuerpo humano, las verdades de Escritura son tratadas como sugerencias en vez de mandatos. Que Dios haya provisto a través de la Palabra todo lo que necesitamos para corregir tales asuntos parece saltarse de las mentes aun de los líderes y pastores piadosos. Las ideas basadas en la psicología, el sentido común o el último manual auto-ayuda fragua las enseñanzas evidentes e inalterables de Dios. El resultado es a menudo una contienda general de opinión, acusaciones de “él dijo-ella dijo”, sentimientos dañados y división. Todo esto es evitable (a menos que existan asuntos serios de doctrina o moral en juego) con simplemente poner en juego los principios que el Señor tan bondadosamente ha provisto.
Por ejemplo, abajo hay algunas enseñanzas simples en la Palabra diseñadas para evitar y resolver conflictos que inevitablemente levantarán sus cabezas de vez en cuando en cualquier iglesia. Cada líder de la iglesia necesita estar bien versado en estas verdades:
Estas sencillas instrucciones, si se siguen, en gran medida reducirían la fricción encontrada en muchas iglesias y así mejorarán así los ministerios de las iglesias. Sin embargo, muchas iglesias y sus líderes se comportan como si Dios nunca anticipó tales problemas y no tiene nada que ofrecer en forma de solución.
Utilizo el enemigo en sentido amplio ya que creo que la inmensa mayoría de los alborotadores en cualquier iglesia son lo que un autor describió como: “dragones bienintencionados”. Es decir, no se ven así mismos como personas difíciles, usualmente no tienen la intención de exigir mucho, y se visualizan así mismos como parte de la solución y no parte del problema. Lo que los establece como enemigos no es necesariamente sus intenciones (las cuales pueden ser buenas) sino su ignorancia de, o la negativa a de someterse ellos mismos, al acercamiento de Dios tal y como se describe en la Palabra. Abandonando la metodología bíblica aplican un enfoque que no está admitido por Dios y tiene consecuencias resultantes. Se convierten en enemigos, no tanto del pastor, sino del camino de Dios. Si a estas personas se les impide el control de la iglesia, pero no son corregidos bíblicamente, resultarán irritaciones dentro del cuerpo. Se quejarán, se quejarán y susurrarán en un intento de ganarse a unos cuantos más para su causa. Pero peor aún, si tienen permiso de salirse con la suya, definirán el ministerio local de la iglesia y esto en una manera no bíblica.
El problema es que la mayoría de líderes de la iglesia quieren evitar el conflicto a toda costa. No fueron atraídos al liderazgo de la iglesia para “librar batalla” sino para ayudar a la gente. Lo que no saben es que la batalla es un ingrediente crucial en ayudar a la gente y, cuando aparecen situaciones difíciles, buscan formas para eludir el problema. A menudo los líderes inexpertos se oyen diciendo, “puede que se disipe.” Sin embargo, en vez de disiparse, los problemas se vuelven arraigados. Después viene la tentación a ceder. Cada vez más iglesias están dirigidas por aquellos que están dispuestos a gritar fuerte y a causar la interrupción más grande. Por supuesto tales personas, controladas por su carne en vez de por el Espíritu, son las últimas personas que deberían conducir la iglesia. El hecho simple es que alguien dirigirá en cualquier asamblea local. Debería ser el pastor y los líderes señalados, pero si tienen pocos deseos de cumplir con su descripción del puesto bíblico alguien más entrará en la brecha. Los pastores que cumplen el papel que Dios les ha dado no se escapan del campo de batalla o dan la victoria a los enemigos.
El pastor que trabaja para el pueblo y no para el Amo está en el capricho de cada voz en la congregación. Si bien es sabio escuchar los pensamientos del pueblo de Dios, y de hecho gran parte del valor es a menudo obtenido de ese modo, sólo una voz debe ser obedecida. Una iglesia no debe ser modelada del patrón de las mentes de los hombres. Dios ya ha diseñado Su iglesia; no es nuestra tarea volver a pensar la iglesia (como muchos lo están pidiendo hoy) sino desarrollar el paradigma de Dios. Creo que Efesios 4:11-16 establece el plan del Señor para Su iglesia quizá mejor que cualquier otro sitio en la Escritura. Allí nos encontramos con que Dios ha dado a Su iglesia especialmente hombres dotados para equipar a los santos a fin de que pudiesen hacer la obra del ministerio y a su vez edificar el cuerpo de Cristo. Deshacerse de este modelo bíblico para uno del buscador-sensible, o uno Emergente, o uno de la siguiente moda pasajera que aparezca, o a los caprichos de un grupo divisivo en la congregación, es descartar la voz del Amo.
Recuerde que si usted reclutó a 100 que lo conocen bien y han evaluado honestamente su vida cuando la ven, 100 personas estarían equivocadas en grados diversos. Sólo Cristo sabe quiénes somos en el centro de nuestro ser, sólo Su evaluación está en lo correcto, y sólo lo que El piensa finalmente tiene importancia. Nuestra tarea es vivir para complacerle a El (2 Cor. 2:9) y no a nuestra congregación, a nosotros mismo o al último gurú impresionando a cristianos por el momento.
Por mucho que aprecié el artículo de Steve Brown, una cosa me entristeció. Él dijo que tenía una carta de renuncia archivada todo el tiempo y estaba dispuesto a utilizarla. Si bien hay un tiempo para renunciar a un ministerio, ahora muchos pastores jalan el gatillo demasiado rápido. La mayoría abandonan el campo de batalla durante el calor del conflicto, sólo para mudarse a otra iglesia en la cual el conflicto eventualmente erigirá su cabeza fea. Nunca se debe olvidar que el conflicto es simplemente inevitable; lo que importa es cómo se maneja. Pero dejar a las ovejas, durante el mismo calor de batalla, a merced de lobos, simplemente no dice mucho en favor del pastor. Tal maniobra puede dar un respiro temporal al pastor, pero normalmente no se hará nada por la iglesia local excepto el permitir a las personas equivocadas tomar el control e infligir más daño. He determinado, por la gracia de Dios, que nunca abandonaré a las ovejas cuando más me necesiten. Si dejara mi ministerio presente, estaría durante un tiempo de paz relativa y prosperidad espiritual, no cuándo los lobos van a toda prisa a salvar las ovejas.
Un poco de Rasgo DURO, como es descrito arriba, llegaría muy lejos hacia la creación de más iglesias piadosas y bíblicas, y alentaría a los corazones de un buen número de pastores durante el proceso.
[1] Steve Brown, “Developing a Christian Mean Streak,” Leadership (Vol. VIII no. 2), Spring 1987, pp. 32-37
Explorando las excelencias de Dios Introducción Testimonio de Grandes Hombres de Dios A través de la historia, grandes hombres de Dios se han dedicado al estudio del carácter de Dios y han animado a otros a hacer lo mismo. Consideremos lo que algunos de estos hombres de Dios tienen que decir acerca del estudio de los atributos de Dios. Hace más de 30 años, A.W. Tozer escribió sobre la perentoria necesidad que tiene la iglesia de revisar su concepto de Dios, debido a la concepción distorsionada que se tiene de Él:
Por Robert Deffinbaugh
“Opino que el concepto cristiano de Dios que se tiene en esta mitad del sigo veinte, está en un grado de tal decadencia, que se considera en una posición completamente por debajo de la dignidad del Dios Supremo y que actualmente constituye para los creyentes confesos, algo similar a una calamidad moral”2_ftn2 Tozer, continua:
“La obligación mas pesada que yace hoy sobre la iglesia cristiana, es purificar y elevar su concepto de Dios, hasta que sea nuevamente digno de Él – y de ella”3_ftn3. A.W. Pink, tiene la misma opinión:
“El dios de este siglo ya no se parece al Soberano de las Santas Escrituras, sino el débil flamear de una vela a la gloria del sol del medio día. El dios de quien se habla en los pulpitos, del que se habla en las Escuelas Dominicales, el que se menciona en la mayoría de la literatura en estos días y del que se predica ein la mayoría de las llamadas conferencias bíblicas, es una ficción de la imaginación humana; un invento de sentimentalismo excesivo. Los paganos afuera del cristianismo pálido, construyen dioses de madera y piedra, en tanto que millones de paganos dentro del cristianismo, construyen un dios a partir de sus mentes carnales”4_ftn4
En una de sus cartas a Erasmo, Martín Lutero dijo: “Tus pensamientos sobre Dios, son demasiado humanos”5_ftn5.
Hablando de Dios, el salmista de la antigüedad, escribió lo mismo en estas palabras:
“Estas cosas hiciste, y yo he callado; pensabas que de cierto sería yo como tú, pero te reprenderé, y las pondré delante de tus ojos” (Salmo 50:21). Sería difícil sobreestimar la importancia del estudio de Dios. Las palabras de Charles Haddon Spurgeon, son citados con frecuencia por aquellos que se embarcan en un estudio sobre los atributos de Dios.
“Nada agrandará más el intelecto, nada magnificará tanto el alma del hombre, como una investigación devota, seria y continua del gran tema de la Deidad. El estudio más excelente para engrandecer el alma, es la ciencia de Cristo, de Él crucificado y del conocimiento de Dios en la gloriosa Trinidad”6_ftn6
“El estudio adecuado del cristiano, es la Deidad. La ciencia más alta, la especulación más elevada, la filosofía más poderosa, que puede cautivar la atención de un hijo de Dios, es el nombre, la naturaleza, la persona, los hechos y la existencia del gran Dios, a quien él llama su Padre. Existe algo que excede toda mejoría de una mente en la contemplación de la Divinidad. Es un tema tan amplio, que todos nuestros pensamientos se pierden en su inmensidad; tan profundo, que nuestro orgullo se ahoga en el infinito. Podemos comprender y abordar otros temas; en ellos sentimos algo como una autosatisfacción y seguir adelante con la idea: “Mirad, soy sabio”. Pero cuando llegamos a esta ciencia maestra, viendo que nuestra plomada no toca fondo y que nuestro ojo de águila es incapaz de ver su altura, nos alejamos con este pensamiento: “Pertenezco al ayer y no sé nada”"7 El estudio de la naturaleza de Dios y de Su carácter, es el máximo llamado al cristiano y es de gran importancia y valor práctico:
“¿Para qué fuimos hechos? Para conocer a Dios. ¿Qué objetivo debemos establecer en nuestra vida? Conocer a Dios. ¿Cuál es „la vida eterna‟ que da Jesús? El conocimiento de Dios. “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3). ¿Qué es lo mejor de la vida? ¿Tener más gozo, alegría y contentamiento? No, el conocimiento de Dios. “Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme…” (Jeremías 9:23s.). De todos los estados que Dios ve en el hombre, ¿cuál es el que le da más placer? Que el hombre le conozca. “…quiero conocimiento de Dios más que holocaustos” (Oseas 6:6). …Una vez que tomamos conciencia que la prioridad de estar aquí es conocer a Dios, la mayoría de los problemas de la vida ocupan el lugar que verdaderamente les corresponde… Lo que hace que la vida merezca la pena, es tener un gran objetivo, algo que cautive nuestra imaginación y sostenga nuestra lealtad y esto el cristiano lo tiene más que nadie. Pues, ¿qué meta más alta se puede tener, con más exaltación y mayor compromiso que conocer a Dios?”

CÓMO PASAR EL DÍA CON DIOS, Richard Baxter
SALVAR AL MUNDO Y PERDER EL ALMA, Charles Spurgeon

Los que somos padres sabemos que los niños y jóvenes confrecuencia utilizan sus mejores métodos de manipulación para conseguir lo que desean. Desde caras nostálgicas hasta rabietas – o pataletas – que nos avergüenzan, sobre todo si el escándalo lo hacen en lugares públicos.
El dominio propio o auto-control es una virtud olvidada y los padres cada vez menos queremos enfocar nuestros esfuerzos en inculcarles dicha virtud a nuestros pequeños. Ciertamente es una de las tareas mas complicadas y que conllevan mas sacrificio dentro de la enseñanza en el hogar. Los niños son rebeldes por naturaleza y querrán hacer valer su postura a costa de todo y de todos.
Las etapas de niñez y juventud en la biblia se caracterizan por la necedad, que es contraria a la sabiduría y al dominio propio; en oposición a esto, nuestra sociedad valora de sobremanera la juventud, como símbolo de la belleza, la libertad y el éxito. Las cirugías plásticas se realizan cada vez mas a temprana edad, y las señoritas y jovencitos desean “alargar” eternamente su juventud. Lamentablemente esta es una tarea infructuosa, porque la vejez y la muerte son inevitables.
La biblia contiene numerosos ejemplos respecto a las características propias de los jóvenes y los muchachos. Seguro que podrán indentificarlas facilmente en el comportamiento de vuestros hijos:
“Como el que enloquece, y echa llamas y saetas y muerte, tal es el hombre que engaña a su amigo, y dice: Ciertamente lo hice por broma”. Proverbios 26:18-19
“La necedad está ligada en el corazón del muchacho; mas la vara de la corrección la alejará de él”. Proverbios 22:15
“La lengua de los sabios adornará la sabiduría; mas la boca de los necios hablará sandeces”. Proverbios 15:2
“Oíd, hijos, la enseñanza de un padre, y estad atentos, para que conozcáis cordura. Porque os doy buena enseñanza; no desamparéis mi ley. Porque yo también fui hijo de mi padre, delicado y único delante de mi madre. Y él me enseñaba, y me decía: retenga tu corazón mis razones, guarda mis mandamientos, y vivirás. Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; no te olvides ni te apartes de las razones de mi boca” Proverbios 4:1-5
La biblia también nos proporciona una serie de directrices para lidiar con la necedad característica de nuestros hijos:
“El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; mas el que lo ama, desde temprano lo corrige”. Proverbios 13:24
“Los azotes que hieren son medicina para el malo, y el castigo purifica el corazón”. Proverbios 20:30
“Lo castigarás con vara, y librarás su alma del Seol”. Proverbios 23:14
“La vara y la corrección dan sabiduría; mas el muchacho consentido avergonzará a su madre”. Proverbios 29:15
El culto a la juventud es el nuevo dios de este siglo, el culto a la necedad y a la rebeldía pasaron a ser parte importante dentro del quehacer “religioso” del mundo posmoderno.
En este escenario ¿qué debemos hacer los padres para palear este pr0blema? ¿cuáles herramientas nos han sido dadas para proteger a nuestros pequeños de este mal incurable?
En la biblia se menciona que el dragón perseguirá a los descendientes de la mujer y les hará la guerra. No debemos bajar los brazos porque el diablo anda como león rugiente buscando a quien devorar. Es cierto que Dios nos protege del mal, pero también nos ha dado las herramientas que deben ser utilizadas, tales como la lectura diaria de la Palabra a nuestros hijos, la oración y la exhortación bíblica continua. Es nuestra responsabilidad como padres ejercer esta mayordomía con nuestros hijos, por la que se nos pedirá cuenta.
Betty Burger, en un documento publicado en la página de “Contra-mundum“, escribe lo siguiente:
Las familias y la iglesia se hallan envueltas en una batalla por las mentes de los niños, y en gran medida la guerra se gana o se pierde sobre la base de quién o qué los niños llegan a creer que son.
Hubo una vez cuando se consideraba normal que los niños fuesen vistos pero no escuchados en presencia de los adultos. ¿Era esto una falta de respeto para los niños? Quizá algunas veces, pero la noción subyacente era que los niños querían crecer para llegar a ser adultos dignos. Con el propósito de hacer eso tenían que observar de manera quieta modelos de conducta adulta en acción con el objetivo de aprender a ser como ellos.
En vez de eso nuestra cultura con frecuencia deja que los niños dominen la conversación en presencia de los adultos.
Desde los años sesentas nuestra sociedad ha llegado a considerar una virtud el dejar las cosas sin control. El auto-control que una vez se requería de una dama o de un caballero es algo pasado de moda. Algunos incluso consideran algo cruel esperar que los niños se controlen a sí mismos.
Atesorar cualidades piadosas – y valorarlas como herencia a dejarles a nuestras futuras generaciones – debe ser nuestra prioridad. De lo contrario estaremos dejando a la intemperie a los pequeños y perderemos otra oportunidad para contrarrestar la decadencia y la relajación moral de nuestra sociedad.
Betty Burger da una serie de “sugerencias prácticas para implementar el cambio”:
Modele una conducta adulta dignificada, una que nuestros niños se sientan orgullosos de imitar. Ponga el ejemplo como los apóstoles lo hicieron para nosotros (Fil. 4:9). ¿Qué características tiene un adulto con dignidad? Lea Tito 2:1-5 para observar un modelo de cómo debiese verse una conducta madura. Aún en los asuntos simples establezca el ejemplo como un adulto respetable, póngase de pie y siéntese como uno. Los reyes y las reinas no arrastran los pies. Edifiquemos, desde los días más tempranos de nuestros hijos, la imagen de quienes son en nuestras mentes.
Cuando nuestros pequeños hijos venían gritando, ¡Mamá, mamá! Yo contestaba: ” Sí, Pequeño Príncipe (o Princesa)”. Y siempre recuerda, es algo sorprendente que Dios nos haya dado dominio. Maravíllese de ello a la manera en que el salmista lo hace en el Salmo 8, y conservará el sentido apropiado de la humildad.
Enseñe Auto-Control
Vigile sus reacciones, sean verbales o de cualquier otra índole, ya sea que esté esperando en el tráfico o goteando de la humedad en el servicio de adoración. Enséñeles a sus hijos a
controlar sus cuerpos y sus lenguas. Se pueden sentar quietos y ser respetuosos. Podemos controlar lo que hacemos e incluso lo que pensamos. De hecho, se requiere de nosotros que hagamos esto (Fil. 4:8). Pero no podemos darles a nuestros hijos lo que nosotros mismos no poseemos. El auto-control es una parte del fruto del Espíritu, y se ha dicho que no puede tener ninguna de las otras partes sin esa parte primero (Gál. 5:22-23).Practique y Enseñe el Respeto por las Personas Mayores.
Dele su tiempo a sus padres y a la familia extendida. Enséñeles a sus hijos a valorar su sabiduría (incluso si no son creyentes) valorando su presencia y desarrollando relaciones con ellos. Asegúrese de que sus hijos se dirijan a cualquiera que sea lo suficientemente mayor como para ser su padre usando su apellido y título. Si no tiene abuelos para sus hijos, visiten un asilo y edifique relaciones con los miembros de mayor edad de su congregación. Obedezca literalmente Levítico 19:32. Y no se preocupe si su cabello se está poniendo gris. Recuerde, es una corona de gloria si se encuentra en el camino de la justicia
(Prov. 16:31).Cultive Activamente la Imagen de Dios en Usted
Plante un jardín, lea un libro para ensanchar su mente, muéstreles a sus hijos que le gusta aprender, embellezca su hogar de maneras simples. Especialmente valore el lenguaje.
Enseñe gramática, dicción, la articulación apropiada, ortografía, la comunicación oral efectiva y destrezas de escritura. En historia muestre lo que le sucede a las culturas que rechazan la elevada visión bíblica de la gente. En ciencia examine la filosofía subyacente del conservacionismo y del ambientalismo. Sobre todo, rehúse de todas las maneras posibles ser un salvaje o alguien simplemente inmaduro. Los salvajes nunca ejercieron mucho dominio sobre la tierra (Gén. 1:26-28). Nosotros tampoco lo haremos si nos contentamos con ser gente de mente estrecha, que saben poco acerca de cualquier cosa.Tome Dominio y Sojuzgue el Rincón de Su Mundo que Dios le Haya Confiado. Limpie sus roperos o su cochera; organice sus libros, el escritorio, o la cocina; arranque la mala hierba de su jardín. Después que haya puesto el ejemplo, demande de sus hijos que sean responsables con su tarea, sus posesiones y su apariencia. No podemos sojuzgar la tierra si primero no podemos sojuzgarnos a nosotros mismos con Su gracia.
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Betty Burger – “Criando Damas y Caballeros”, www.contra-mundum.org http://www.contra-mundum.org/castellano/burger/Crian_DamCab.pdf
El propósito en la oración,Leonard Ravenhill
Cuanta más oración haya en el mundo,mejor será,y mayor la fuerza para contrarrestar el mal en todas partes.
La oración es la nota característica de la vida santificada.Hace la mayor obra para Dios aquel que se destaca en la oración.Jesucristo ejerció su ministerio siguiendo esta norma.
La oración no es trabajo para un perezoso.Cuando todas las ricas y agraciadas especias que constituyen la esencia de la oración han sido mezcladas,refinadas y batidas con esfuerzo,se precisa del fuego para liberar el incienso y hacer que su fragancia suba al trono de Dios.El fuego consumidor produce el espíritu y la vida del incienso.Sin el fuego la oración no tiene espíritu;sólo sirve,como las especias muertas,para la corrupción y los gusanos.La oración casual e intermitente nunca resulta inflamada por el fuego divino,porque el hombre que ora de esta manera no es sincero,no así el que se aferra a Dios dispuesto a no dejarle ir hasta obtener la bendición."Orad sin cesar",aconsejaba el gran apóstol.Esa nes la costumbre que hace que la oración sea como la mezcla que une los ladrillos,para unir las piedras."Puedes hacer algo más después que has orado-decía el dr.A.J.Gordon-,pero no puedes hacer nada más que orar antes que hayas orado".
La historia de cada gran conquista cristiana es la historia de una oración contestada."El mejor y más grandioso talento que Dios puede dar a un hombre o a una mujer en este mundo es el talento de la oración"-escribe Alexander Whyte."Y el mayor interés que un hombre o una mujer pueden traer a Dios al momento de rendir cuentas con Él,al final del tiempo,es una vida de oración.Producen mayor interés al depósito de su Señor aquellos siervos que se levantan más temprano y se acuestan más tarde,procurando siempre encontrar y practicar mejores métodos de oración y adoptando costumbres cada vez más secretas,constantes y espiritualmente fructíferas,hasta que literalmente "oran sin cesar" y continuamente emprenden "nuevas empresas" de oración,nuevas conquistas.Sólo cuando todo el corazón está colmado de pasión por la oración desciende el fuego ocnsumidor,ya que sólo el hombre sincero tiene acceso al oido de Dios.Las oraciones de los santos suben eternamente a Dios como fragancia del mejor incienso.Y Dios nos habla de muchas maneras declarándonos sus riquezas y nuestra probeza."Soy el hacedor de todas las cosas;las riquezas y la gloria son mías.Pedídme".Podemos hacer todas las cosas con la ayuda de Dios y podemos tener toda su ayuda si la pedimos.El éxito y el poder del evangelio dependen de nuestra habilidad para orar y podemos tener todo lo que Dios tiene."Pedidme".Esto no es una invención de la imaginación,ni un sueño loco,ni una fantasía vana.La vida de la iglesia es la vida más elevada.Su oficio es orar.Su vida de oración es la vida más elevada,la más perfumada,la más notable.
La afirmación del filósofo bautista John Foster contiene la más pura filosofía y la verdad más sencilla de Dios,porque Dios no tiene otro recurso ni pone otras condiciones que la oración."Mejor y más abundante oración producirá un triunfo más rápido y seguro a la casa de Dios;la oración débil,ritual,indiferente,trae decaimiento y muerte.La iglesia tiene su ancla mayor en la cámara secreta;su arsenal está allí".
"Estoy convencido-continúa Foster-,que si se informa a cualquier hombre que sus proyectos para Dios dependen completamente de El,se sentirá impulsado a orar y estará ansioso por inducir a sus mejores amigoos a orar el mayor tiempo posible.
No esperaría tener éxito sin oración del mismo modo que un marinero no pretende alcanzar la costa distante desplegando sus velas cuando no hay viento.He insinuado mi temor de que sería fantasioso esperar un resultado excelente en la administración humana de los asuntos de Dios a menos que hubiera presagios extraordinarios;
un espíritu intenso de oración constituiría un augurio de esa índole y el individuo que se propusiera descubrir una mejor eficacia probablemente encontraría que se transforma en un agente mucho más destacado en su pequeña esfera de influencia.Y si todos los numerosos discípulos del cristianismo tuvieran la sincera e inalterable decisión de ponerse de acuerdo para que el cielo no retuviera ni una sola de las influencias que pudieran obtenerse mediante el máximo esfuerzo de oración perseverante,estaríamos a las puertas de una revolución en este mundo de hoy".
A pesar de lo conscientes que seamos de la importancia de la oración,de su importancia vital,dejamos pasar las horas y sólo podemos lamentar ante la muerte la pérdida irremediable.Cuando reflexionamos cn tranquilidad sobre el hecho de que el progreso del reino de nuestro Señor depende sólo de la oración,resulta triste pensar que dedicamos tan poco tiempo a este sagrado ejercicio.
Todo depende de la oración y sin embargo,la descuidamos perjudicando no sólo nuestra propia vida espiritual,sino demorando y perjudicando la causa del Señor sobre la tierra.
Las fuerzas del bien y del mal están disputándose el mundo y si quisiéramos,podríamos agregar fuerzas al ejército conquistador de la justicia,pero estamos inmóviles,nuestros brazos cuelgan indiferentes y al evitar la oración privada traicionamos la misma causa por la que decimos estar profundamente interesados.
Hacemos todo menos orar.A pesar de lo pobres que son nuestras ofrendas,nuestras contribuciones de dinero superan nuestra ofrenda de oración.
Quizás en una congregación típica,cincuenta contribuyen con dinero,mientras una sola alma santa y fervorosa se encierra con Dios y lucha por la liberación del mundo ateo.
La oración ritual en ocasiones prefijadas no cuenta en este cálculo.Enfatizamos otras cosas mucho más de lo enfatizamos la necesidad de oración.John Foster resume todo este asunto con un sentido práctico."Cuando la iglesia de Dios se levante a cumplir su obligación y su deber y en verdadera fe clame por lo que Cristo ha prometido,-todas las cosas-,tendrá lugar una verdadera revolución".
No toda oración es oración.El poder movilizador,la fuerza conquistadora en la causa de Dios,es Dios mismo."Clama a mí y yo te responderé y te enseñare cosas grandes y ocultas que tu no conoces".Ese es el desafío que Dios nos hace.La oración induce a Dios a interesarse plenamente en su obra."Preguntadme de las cosas por venir;mandadme acerca de mis hijos y acerca de la obra de mis manos".Este es el cheque en blanco de Dios sobre la oración.la fe sól es omnipotente cuando está de rodillas y sus manos extendidas tocan a Dios;entonces moviliza toda la capacidad de Dios;sólo una oraci´n de fe puede obtener de Dios"todas las cosas",conforme a su voluntad.
Nuestros "escasos resultados"en la obra de Dios,la causa de esta pobreza espiritual,es la que señala el apóstol Santiago:"Pedís y no recibís,porque pedís mal,para gastar en vuestros deleites".Esa es toda la verdad resumida al máximo.Uno de los corresponsales de Melancton dice sobre la oración de Lutero:"No son suficientes las palabras para expresar mi admiración por el gozo,la fe,la espedranza del hombre en estos tiempos de prueba y humillación.Alimenta constantemente estas virtudes mediante el diligente estudio de la palabra de Dios.-No pasa un día en el que no dedique al menos tres de sus mejores horas a la oración-.Una vez le oí orar:
¡Dios mío!¡Que espíritu y cuanta fe hay en sus expresiones! Pide a Dios con la misma reverencia que si estuviera en su misma presencia,y a la vez con una esperanza y una confianza tan firmes como si le hablase a un padre o un amigo.'Lo sé'-decía-,'Tu eres nuestro Padre y nuestro Dios;y por lo tanto esty seguro de que derrotarás a los que persiguen a tus hijos.Si Tú fallas en hacerlo,tu propia causa que está enlazada con la nuestra,estaría en peligro.Es algo que te concierne plenamente.Nosotros por tu providencia,hemos sido impulsados a tomar parte en ello y tu serás por lo tanto,nuestra defensa'.Mientras escuchaba orar así a Lutero desde cierta distancia,sentía mi alma inflamarse en fuego dentro de mi,al escuchar al hombre dirigirse a Dios como si fuera un amigo y sin embargo,con mucha seriedad y reverencia;también escuché insistir,en el curso de la oración,en las promesas coontenidas en loos Salmos,como si estuviera seguro de que sus peticiones serían concedidas".
Creo que los creyentes no obtienen respuestas a sus oraciones porque no esperan suficiente en Dios. Se inclinan simplemente para pronunciar algunas palabras y luego se levantan de un salto, olvidándose del asunto y pretenden que Dios les conteste. Este tipo de oración siempre me hace recordar al muchachito que tocaba el timbre de la puerta de su vecino y luego salía corriendo lo más rápido que podía.
orar es la cosa más fácil y la más difícil de hacer; la más simple y la más sublime;
la más débil y la más poderosa; sus resultados están más allá de las posibilidades humanas, estando limitadas tan solo por la omnipotencia de Dios. Pocos cristianos tienen una ligera idea de lo que es el poder de la oración; y menos aún los que tienen una experiencia de ese poder. La iglesia parece casi ignorar el poder que Dios ha puesto en sus manos; este cheque en blanco sobre los infinitos recursos del poder y la sabiduría de Dios rara vez se usa, si es que se usa y nunca se llega a la medida máxima que honraría a Dios. Es asombroso ver cuán poco se usa y que pocos beneficios se obtienen. La oración es nuestra arma más formidable, pero una que no sabemos cómo usar y la que mayor aversión nos produce. hacemos de todo por los inconversos, menos lo que Dios quiere que hagamos, que es la única c osa que realmente sirve porque hace que todo lo demás resulte eficiente. Graduarse en la escuela de la oración es haberse diplomado en todo el curso de la vida cristiana. Los primeros y los últimos peldaños de la vida de santificación están coronados por la oración. Es un oficio de por vida. Los obstáculos de la oración son los obstáculos de la vida santa. Las condiciones de la oración son las condiciones de la justicia, la santidad y la salvación. El remendón en el oficio de la oración, es un chapucero en el oficio de la salvación.la oración es un oficio que debe ser aprendido. Debemos ser aprendices y dedicar tiempo a ello. Se requiere una preocupación esmerada, mucha reflexión y esfuerzo para ser un oficial diestro en la oración. La práctica en la oración, como en cualquier otra profesión, ayuda a perfeccionarse. Sólo las manos y corazones laboriosos producen eficiencia en este oficio celestial.
la oración y la santidad de vida son una sola cosa. Se influyen mutuamente. Ninguno puede sobrevivir solo. La ausencia de uno implica la ausencia del otro. Los monjes viciaron la oración, sustituyeron la oración por la superstición y la vida de santidad por máscaras y rutina. Nosotros corremos el riesgo de sustituir la oración
y la vida santificada por trabajo eclesiástico y una AGENDA INTERMINABLE DE ACTIVIDADES ESPECTACULARES. Una vida santa no se vive en el encierro, pero no se puede vivir sin dedicar tiempo a orar a solas. Si por casualidad existiera un aposento de oración sin la correspondiente vida santa, sería un aposento sin la presencia de Dios.
No se logra ejercitar una oración más abundante de modo espontáneo. Lo único que beneficia es un esfuerzo específico de parte de un liderazgo habituado a la oración. Sólo los líderes que oran pueden tener seguidores que oran. Apóstoles que oran producirán santos que oran. Un pulpito de oración obtendrá una congregación que ora. Necesitamos con desesperación a alguien que inste a los santos a orar. Somos una generación de creyentes que no ora. Los creyentes que no oran son como una banda de mendigos que no tienen ni el fervor ni la belleza ni el poder de los santos. ¿Quién restaurará esta rama? Será el más grande de los reformadores y de los apóstoles aquel que induzca a la Iglesia a orar.
Hombres santos han logrado en el pasado cambiar todo un mundo de relaciones, transformar el carácter del país por medio de la oración. Tales conquistas son aún posibles para nosotros, puesto que el poder sólo espera ser usado y la oración no es otra cosa que la expresión de la fe.
La oración honra a Dios; disminuye el yo. Es la súplica del hombre en su debilidad, ignorancia y necesidad. Un ruego que el cielo no puede desatender. A Dios le place que oremos.
La oración no se opone al trabajo; ni paraliza la actividad. La oración obra con poder; la oración misma es el trabajo más grande. Provoca la actividad, estimula el deseo y el esfuerzo. La oración no es un opio, sino un tónico, no adormece sino que despierta para impulsar a la acción. El hombre perezoso no ora, ni puede ni quiere hacerlo, porque la oración exige esfuerzo y disciplina. Pablo la caracteriza como una lucha, unja pasión. Para Jacob fue una pelea; para la mujer sirofenicia implicó una batalla que requirió todas las cualidades superiores del alma y una gran fortaleza.
la recámara no es un asilo para el creyente indolente y poco valioso. No es una guardería para criaturitas, es el campo de batalla de la iglesia; su ciudadela; el escenario de conflictos heroicos y espirituales.la recámara es la base para la provisión del creyente y de la iglesia. Lejos de ella no hay sino derrota y ruina. Por la oración se adquiere y aumenta la energía para el trabajo, el dominio del yo, la liberación del temor. Las diferencias entre cristianos en lo que se refiere a fortaleza, experiencia y santidad se deben a sus diferencias en la oración.
Oraciones escasa, cortas y débiles siempre corresponden a una condición espiritual baja. Los hombres deberían orar más y entregarse a ello con energía y perseverancia.
Los cristianos eminentes han sido sobresalientes en la oración.
En ningún otro lado pueden aprenderse las cosas profundas de Dios. Las grandes empresas de Dios son realizadas por los que oran asiduamente. El que ora mucho, estudia mucho la palabra, ama mucho, trabaja mucho, hace mucho por Dios y por la humanidad. La difusión del evangelio, el vigor de la fé, la madurez y la excelencia de los dones espirituales dependen de la oración.
Publicación El mensaje de la cruz,vol.13 nº3,Mayo-Junio,año 1988.Artículo tomado del libro UN TESORO DE ORACIÓN,de Leonard Ravenhill
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